La victoria nuestra está en la transformación

Dios quiere que nos transformemos en quien Él dice que somos y no en lo que el mundo dice que fuiste, o lo que tus padres pensaron que serías o tal vez alguien en autoridad en tu vida declaró sobre ti. 

Tu eres tan importante para Dios que su Palabra establece: “Él nos rescató del reino de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado” … (Col. 1:13) La sangre de Cristo nos compró y nos sacó y nos redimió de todo lo que era muerte, porque Él es la vida y esa vida vino sobre nosotros al rendir nuestra vida a Cristo. El cuerpo físico verá la muerte; pero nuestro espíritu en Jesús no la verá. Porque iremos al cielo con vida y regresaremos a la tierra con esa vida eterna. Porque Dios dice que la nueva Jerusalén descenderá y nosotros viviremos en ella. Al ser trasladado del reino de las tinieblas a la luz gracias al sacrificio de Cristo, debemos cambiar todo, principalmente nuestra manera de pensar; porque hay cosas que nos han quedado del sistema donde hemos crecido, de la formación que nos dieron, y se crean juicios por cosas vividas. No obstante, la Palabra de Dios dice que debemos transformar nuestra mente dice en (Romanos 12) No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta. Algunas veces nos cuesta cambiar lo que por generaciones se pensaba que estaba correcto, tal vez nuestros ancestros, padres e incluso maestros decían; porque no conocían la Palabra de Dios y en su ignorancia pensaban que estaba bien; pero realmente es lo que Dios dice y no lo que ellos pensaban que tal vez era bueno, porque si esto va contra la Palabra de Dios hay que borrarlo de nuestra mente y colocar lo que la Biblia dice y establecerlo en nuestras vidas. Leer la Palabra diariamente, nos llevará a pensar y entender cómo Dios piensa y llegaremos más rápido a cumplir el propósito de Dios en nuestras vidas y ayudaremos a los nuestro a alcanzarlo conforme al método de Dios y no el nuestro.