Celebra en medio del proceso

Ver: Sal de la cueva Parte 1 | Pastor Alberto Delgado 

¿Sientes que en este momento de tu vida estás bajo un ataque del enemigo? Todos en algún momento hemos pasado por situaciones muy fuertes. Muchas veces estas cosas han llegado a nuestras vidas y no sabemos porqué. Pero como creyentes entendemos que Dios pelea nuestras batallas y nos dice además en  el libro de Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. 

Quiero que comprendas que cada vez que hay un ataque será para tu provecho y habrá promoción. Dios nos dice que Él nos lleva de gloria en gloria y de victoria en victoria, y para que haya victorias debe haber batallas.  Debemos comprender que Dios nunca dijo que sería fácil, al contrario. Él dijo: muchas son las aflicciones del justo, pero de todas nos librará el Señor. 

Entonces te digo, es imposible que tengas victorias y no haya promoción en alguna área de tu vida.  Cuando algo no deseado viene a nuestras vidas y no hemos abierto puertas para esto, El Señor nos protegerá. Sin embargo, si es que, por el contrario, hemos hecho algo que le ha dado legalidad al enemigo para atacarnos y Dios permite esta prueba, esa voluntad permisiva de Dios será para que aprendamos, para disciplinarnos y cambiar cualquier cosa que nos está afectando caminar en el propósito de Él. 

Hoy te digo que, si puedes entender, lo que quiero que comprendas es esto: Dios te da la victoria, antes de tener victoria. Con nuestro Padre Celestial, siempre disfrutaremos el sabor del triunfo antes de que llegue, porque con Él siempre ganamos. Puede ser difícil de comprender las situaciones que se nos presentan en la vida, pero celebra, adora a Dios, canta con júbilo y muéstrale al Señor que tienes plena confianza en Él.  Manifiéstale al enemigo que aun en medio de la situación que ha traído a tu vida, tu dependencia en el Señor te hace buscar más de Él, alabarlo y adorarlo aunque las cosas no se vean bien, porque esto hará que el enemigo se desconcierte, mostrará tu fe y la confianza en tu Padre Celestial. 

Nuestro Padre es poderoso en batalla y él ya nos dio la victoria en Cristo. Solo créelo y aférrate a tu fe, y esta moverá la mano de Dios siempre a tu favor.