Confía en Dios y recibe la bendición

Aún a pesar de los tiempos tan difíciles que podemos estar viviendo como humanidad y en algunas áreas personales, Dios nos habla a través de Su Palabra y nos da ciertas pautas para que comprendamos, que aun cuando podemos pasar momentos de aflicción, Dios nos va a librar de todos, y además nos promete, que si confiamos en Él plenamente sin dudar, aunque los tiempos sean malos, su brazo no se acortará y veremos su bondad en nuestras vidas y en la de los nuestros.  En el libro del profeta Jeremías 17:7-8 nuestro Padre Celestial nos da una gran promesa. Bendito el varón (cuando se refiere a varón, esta intrínsecamente relacionado con el género humano, no solo hombres) reitero, bendito el que confía en el Señor, o sea podemos entender que si nuestra confianza está plenamente cimentada en Dios seremos bendecidos, y nos hace entender que aquel que no confía entonces es lo opuesto. Continúa diciendo cuya confianza es Yahweh, y si Él es nuestra confianza, entonces seremos como un árbol plantado junto a las aguas (la palabra agua en la Biblia es tipo de la Palabra de Dios, en ella debemos estar fundamentados) que junto a corrientes echara sus raíces y no verá cuando viene el calor. Mantengamos siempre nuestros ojos enfocados en Jesús y no en las circunstancias que nos rodean, aunque la tormenta arrecie, no sentiremos los embates porque Dios es nuestra fortaleza, nuestro refugio es el Dios de Jacob, aun cuando la tierra sea conmovida, no habrá temor en nuestro corazón, porque permanecemos firmes en él. Y continúa diciendo esa maravillosa Palabra, sino que su hoja estará verde, y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. Dios nos fortalece con su Palabra y nos insta a creer que en tiempos de dificultad él no nos desamparará y muchos verán la bendición de nuestro Padre y eso hará que se acerquen a nosotros y podemos hablarle del Dios maravilloso que tenemos y presentarles a Cristo, quien es el único que puede cambiar su lamento en baile, gloria a Dios!

Mensaje extraído de la prédica: Dónde están tus raíces?