Más allá de lo que creemos posible

En nuestra vida diaria, a menudo nos encontramos con limitaciones que parecen bloquear nuestro camino hacia ciertas metas o deseos. Son como muros invisibles que nos hacen detenernos y pensar: «No puedo llegar allí», «Esto está fuera de mi alcance», «No soy capaz de hacerlo». Sin embargo, ¿qué pasa si te digo que muchas de estas limitaciones son autoimpuestas?

Te pregunto: ¿quién pone esos límites?

La respuesta está en reconocer que las limitaciones, en realidad, comienzan dentro de nosotros. Es nuestro diálogo interno, nuestras creencias, nuestros miedos y dudas los que nos dicen «no». Es como si tuviéramos un límite invisible dibujado en nuestra mente, y cada vez que nos acercamos a él, sentimos que no podemos avanzar más.

Pero, ¿qué pasaría si desafiáramos esos límites? ¿Qué tal si nos abriéramos a la posibilidad de que hay más para nosotros, más de lo que imaginamos? 

En el libro de Éxodo, capítulo 3, versículo 20, Dios nos promete darnos mucho más de lo que podemos pensar o imaginar.  Sin embargo, somos nosotros mismos quienes nos cerramos a esa abundancia al poner límites a lo que creemos posible.

Es hora de soltar esos límites, y abrazar todo lo que Dios tiene para nosotros. 

Recuerda que  “Si puedes creer, al que cree todo le es posible” Marcos 9:23